Cafeína y Sueño

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Con la múltiples actividades que se realizan día con día, la vida moderna ha convertido a la cafeína en la mejor amiga de la mayoría de las personas, de hecho alrededor del 78% de la gente bebe como mínimo, una taza de bebidas cafeinizada o bebidas energéticas, y el 25% arriba de 4 tazas o latas al día.

Siendo algunos de los alimentos más consumidos que la contienen, el café, té, chocolate y los refrescos, permitiendo que su consumo abarque mayoritariamente todas las edades, así como todos los estratos económicos.

La cafeína tiene propiedades psico-estimulante, músculo-esquelético, respiratorias y cardiovasculares, al ser un antagonista de los receptores adenosínicos del Sistema Nervioso Central (SNC), provocando la liberación de neurotransmisores como: GABA, acetilcolina, dopamina, glutamato, noradrenalina y serotonina, sin embargo su metabolización en los receptores A2a y dopamina D2 potencian la neurotransmisión dopaminérgica en el circuito cerebral de la recompensa lo que explica el abuso que se da en su consumo por algunas personas, así como la liberación de noradrenalina, que provocando el aumento de alerta, la capacidad de mantener la cognición, un estadio de vigilia, suprimiendo el sueño y reduciendo las sensaciones de cansancio y fatiga.

Por ello al ser la cafeína un estimulante del sistema nervioso y un psicoestimulante socialmente aceptado que nos lleva a un estado de alerta, donde la vigilancia y la cognición aumentan, brindándonos una mayor velocidad de reacción y mejorando el rendimiento, merma el sueño, al ser consumida en grandes cantidades , por lo cual organizaciones como la “National Sleep Foundation” recomienda que la cantidad “adecuada” de cafeína que una persona debe de consumir al día para que está no cause alteraciones es menos de 240 mg al día, lo que vendrían a ser 2 tazas de café no muy cargado de tamaño mediano.

Así, manteniendo el consumo dentro de este gramaje, podemos evitar reacciones adversas como:

  • Palpitaciones
  • Taquicardia
  • Molestias gástricas
  • Nerviosismo
  • Temblor
  • Insomnio
  • Intoxicación

Esta última se da principalmente en consumidores no habituados, los que consumen dentro de su ingesta normal, ya que como se mencionó anteriormente la cafeína es una sustancia que suele crear tolerancia, sin embargo algunos manuales de diagnóstico de los trastornos mentales como el DSMIV-TR describen en sus páginas, un criterio para identificarla y generar un diagnóstico.

Otros signos que pueden ser causados por una intoxicación por cafeína pueden ser: edema de pulmón, infartos al miocardio, vómito, diarrea, pérdida de peso, debilidad muscular, hipocalemia, hipertonía, en caso de los neonatos taquipnea, alteraciones hidroelectrolíticas y hasta metabólicas; sin embargo para que está toxicidad llegue a un grado letal, la dosis aguda de cafeína está estimada entre 5-10 gramos consumidos ya sean vía oral o intravenosa. Por lo cual es recomendable reducir o evitar el consumo de alimentos o bebidas con cafeína mínimo entre 3 y 6 horas antes de ir a dormir, para que esta pueda ser metaboliza y no afecte el sueño.

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