Alimentación y Sueño

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La alimentación está definida y considerada como el proceso mediante el cual los seres vivos ingieren alimentos con el objetivo de recibir los nutrientes necesarios para vivir; generalmente es un acto voluntario, generado por una respuesta fisiológica para incorporar nuevos nutrientes al cuerpo y así tener un funcionamiento adecuado.

Pero mientras que la mayoría de los seres vivos, tienen el concepto de alimentación como una mera respuesta fisiológica, los seres humanos la hemos sumergido en una situación social y cultural, dividiendo a la alimentación en los conceptos de hambre, la sensación de querer comer, y el apetito, la necesidad física de comer hasta satisfacerse, lo que provoca que se afecten las esferas psico-bio-sociales, una de estas afectaciones son los trastornos alimenticios, los cuales terminan afectando la vida de la persona incluyendo el sueño.

Los trastornos alimentarios nocturnos se describen con la coexistencia de episodios compulsivos donde el individuo padece de despertares nocturnos para comer o fumar, lo que suele contribuir a un aumento de la masa corporal y al desarrollo de padecimientos como la obesidad, acompañada de cansancio, irritabilidad y ausencia de apetito matutino, así como presentar otras patologías del sueño como parasomnias, apneas, síndrome de piernas inquietas, síndrome de miembro inquieto, narcolepsia y trastornos del ritmo circadiano, así como su relación con trastornos psicológicos, psiquiátricos y endocrinos.

Para su estudio los trastornos alimenticios del sueño se han dividido en dos:

  • Síndrome Alimentario Nocturno: Personas que se levantan a lo largo de la noche para consumir alimentos y bebidas habituales de manera descontrolada y no suelen estar asociados a otros trastornos del sueño.
  • Trastorno Alimentario del Sueño: Individuos que ingieren alimentos y/o bebidas aproximadamente 3 horas después de haber iniciado el sueño a lo largo de la noche en un estado de inconciencia parcial o total del episodio, olvidando al otro día está conducta; los individuos con TAS suelen referir una necesidad automática de comer que impide conciliar el sueño hasta después de haberse efectuado.

Este tipo de episodios relacionados con la alimentación suelen presentarse en la segunda década de la vida de manera crónica, ocurren normalmente en una fase del dormir, ya sea antes o después de ella, lo que explica por qué se conservan de manera parcial o total del evento al día siguiente; la prevalecía general de este padecimiento es del 1-5% dentro de la población general, siendo más frecuente en las mujeres (66-88%), personas obesas (10%) y personas con obesidad mórbida (25%).

Sin embargo, no todas las personas necesitan presentar un trastorno alimentario como tal, algunos individuos solo cenan alimentos altamente calóricos y/o grasosos, que generan malestares estomacales, que impiden el sueño, o lo vuelven intranquilo impidiendo así que este sea reparador.

Pero al ser la alimentación una necesidad fisiológica ¿cuáles son las hormonas neuroendocrinas que regulan la ingesta?, concretamente son dos la leptina y la ghrelina.

La ghrelina es una hormona segregada en el estómago cuando está vacío y aumenta el apetito, durante el sueño aumenta sus niveles en respuesta al ayuno.

La leptina en cambio es secretada por los adipositos, y es regulada por el homeostato sueño-vigilia; esta hormona es la encargada de suprimir el apetito durante el sueño, al actuar como una hormona inhibitoria de los centros del apetito del hipotálamo.

Pero, ¿cómo son influenciadas las hormonas por el sueño?, estudios realizados en la universidad de Sevilla por especialistas como Georgina Botebol-Bonhamou o en la universidad de Chicago en el 2004 encontraron que un sueño insuficiente provoca un desequilibrio, presentando un aumento de ghrelina y un descenso del 20% en la leptina, teniendo como resultado un aumento en el hambre y el apetito, aumentando la ingesta de alimentos altos en azúcares y carbohidratos, los cuales muchas veces contienen HFCS (azúcar altamente procesada recurrentemente utilizado para endulzar alimentos y bebidas); este tipo de alimentos inhiben la secreción de leptina, por lo que las personas que lo consumen nunca se sienten saciados, y al mismo tiempo ayudan a que no se interrumpa la secreción de ghrelina, sumergiendo al individuo en un círculo vicioso; por lo que la mala alimentación, termina llevando al individuo a un aumento de peso que afecta el sueño generando padecimientos como la apnea del sueño o el insomnio, siendo acompañado de enfermedades como la diabetes, miellitus tipo II, hipertensión, entre otras, por lo que se recomienda buscar tener un sueño reparador, y tener una alimentación equilibrada para romper con este ciclo.

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