Después de la tragedia, ¿cuándo debo buscar ayuda profesional?

Algunas personas pueden hacer frente con efectividad a las exigencias emocionales y físicas de un sismo, usando sus propios sistemas de apoyo. Sin embargo, no resulta inusual que la persistencia de problemas serios siga interfiriendo con la vida cotidiana. Por ejemplo, algunas personas podrían sentir un abrumador nerviosismo o tristeza persistente que afectan las relaciones interpersonales y su rendimiento laboral.

Las personas aquejadas por reacciones prolongadas que afectan sus actividades diarias, deben consultar a un profesional de la salud mental entrenado y experto.

Los psicólogos y otros proveedores apropiados de cuidados de salud mental, pueden ayudarnos a estar informados con respecto a las respuestas normales al estrés extremo. Estos profesionales trabajan en colaboración con las personas afectadas por traumas, ayudándolas a hallar formas constructivas de lidiar con el impacto emocional.

En caso de desastres, se envían equipos de psicólogos y otros consejeros capacitados en atención de crisis a las zonas afectadas. Pídales a las diversas organizaciones de socorro que le ayuden a ponerse en contacto con esos expertos.

En el caso de los niños, los arranques emocionales continuos y agresivos, los problemas serios en la escuela, la preocupación por el sismo, el retraimiento continuo y extremo, y otros signos de ansiedad o dificultades emocionales, apuntan a la necesidad de asistencia profesional. Un profesional calificado de salud mental puede ayudar a niños y padres a lidiar con los pensamientos, sentimientos y conductas provocados por el paso de una tormenta.

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