Consejos para manejar una situación después del sismo 

Cómo manejar el estrés postraumático

Es muy común que las personas experimenten reacciones emocionales muy intensas después de un sismo, y por los daños que el mismo causa en hogares e infraestructuras comunitarias. Si usted está sufriendo inquietud por el sismo, no está solo. La comprensión de las respuestas comunes a acontecimientos extremos puede ayudarle a hacerles frente con efectividad a sus sentimientos, pensamientos y conductas. La puesta en práctica de algunos de los consejos que ponemos a su disposición en esta guía, le pueden ser útiles en el proceso de manejar la situación luego del sismo, y contribuir a que se sienta mejor.

¿Qué ocurre a las personas en caso de un sismo u otro acontecimiento traumático?

El shock y la negación son respuestas típicas a acontecimientos y desastres traumáticos, especialmente a poco tiempo de transcurridos los mismos. Pero tanto el shock como la negación son reacciones normales de protección.

El shock es una perturbación súbita y a menudo intensa del estado emocional, que puede provocar sentimientos de aturdimiento o sobrecogimiento. Por su parte, la negación consiste en no reconocer que ha ocurrido algo muy estresante, o en no experimentar a plenitud la intensidad del acontecimiento. Además, la persona a la cual afecta pudiera sentirse temporalmente atontada o desconectada de la vida. Ambas reacciones son totalmente normales.

Cuando desaparece el shock inicial, las reacciones pueden variar en dependencia de la persona. Sin embargo, las respuestas siguientes son reacciones normales ante un acontecimiento traumático:

  • Los sentimientos cobran intensidad y son a menudo impredecibles. La persona puede volverse más irritable de lo usual, y su estado de ánimo puede experimentar cambios intermitentes y sin precedentes. Además, puede sentirse especialmente ansiosa o nerviosa, o incluso sufrir de depresión.
  • Los patrones de pensamiento y conducta también son afectados por el trauma. La persona puede evocar recuerdos repetidos y vívidos del hecho, en un proceso que se conoce como “’escenas retrospectivas”, que pueden ocurrir sin razón aparente y provocar reacciones físicas como taquicardia o sudoración. Incluso se pueden confrontar dificultades con la concentración, o experimentar confusión con más facilidad. Por su parte, también se pueden afectar los patrones de sueño y la alimentación.
  • Las reacciones emocionales recurrentes son comunes. Los sonidos fuertes o de los cuerpos de emergencia que recuerden la respuesta al sismo proceso pueden provocar reacciones diversas. Esas percepciones sensoriales pueden despertar el temor de que las réplicas del sismo o los daños que el mismo causó puedan repetirse.
  • Con frecuencia, se deterioran las relaciones interpersonales. Los conflictos más serios, tales como discusiones más frecuentes con familiares y compañeros de trabajo, son comunes. Por otra parte, la persona afectada puede sentir retraimiento y deseos de aislarse, y evitar sus actividades usuales.
  • El estrés extremo puede estar acompañado de síntomas físicos como por ejemplo, dolores de cabeza, náuseas y dolor en el pecho, que pueden requerir atención médica. Asimismo, las condiciones preexistentes pueden empeorar debido al estrés.

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